martes, 9 de julio de 2013

De todos se aprende algo


Mis amigos…

Mis amigos no me enseñaron a comer con la boca cerrada, definitivamente, pero me enseñaron que una reunión de amigos no se compara con ningún otro evento que pueda comprar el dinero. No me enseñaron a recordar sus cumpleaños, pero me enseñaron que cualquier excusa es buena para hablarnos, para vernos…
Mis amigos no me enseñaron a ser ubicado, pero me enseñaron que mi opinión la tengo que defender con la vida. Me enseñaron que en las pequeñas cosas hay magia y que las ideas nacieron para ser puestas a prueba, con el intento, todo el tiempo.
Mis amigos olvidaron enseñarme a ser políticamente correcto, se olvidaron de enseñarme como decirles que los admiro, se olvidaron de enseñarme que los tengo que saludar el 20 de julio...pero no se olvidaron de enseñarme que los sueños fueron creados para ser cumplidos y reemplazarlos por otros sueños. Me enseñaron que el alcohol puede ser un problema, una solución para giles, o una excusa para compartir un buen momento. Mis amigos se olvidaron de enseñarme a jugar al futbol, pero me fusilaron los tobillos cuando intente un caño. Mis amigos me enseñaron que las carcajadas tienen que llegar hasta los huesos. Mis amigos no me enseñaron sobre geografía ni historia, pero aprendí con ellos más que con mis docentes del secundario. Mis amigos se equivocaron cuando quisieron enseñarme a ser un buen tipo, y terminaron enseñándome que ser quien soy es lo que debo. Mis amigos me enseñaron a caminar por la calle, a relacionarme con extraños, a conocer la noche, y a esquivar los excesos. Mis amigos me enseñaron que el esfuerzo es una rutina, y que los logros son solo el escalón de una escalera que no sabemos dónde termina. Mis amigos no me enseñaron a perdonar, pero me enseñaron que los malos pensamientos ocupan demasiado espacio como para darles vida. Mis amigos me enseñaron a jugar a las bolitas, al truco, a las escondidas, a soportar los video-juegos. Me enseñaron a trepar a un árbol, a cocinar torta-fritas, y a decir lo que pienso todo el tiempo pese a quien le pese.

La Educación Prohibida



La Educación Prohibida

Esa dirección es de la página “La Educación Prohibida”. En ella puede verse on line, o descargarse también, una conocida película que ya recorrió no solo muchísimos hogares, sino también muchísimas instituciones educativas seguramente.

Una de las frases deslizadas en el film es “la educación está prohibida”. Seguramente está prohibida, como también muchas otras cosas.
La educación también está olvidada, si. La educación está invisibilizada, y desprestigiada por quienes deberían estar haciendo de ella todo lo contrario. La educación está tapada con un dedo y está apagada como una vela que ya quemó lo suficiente y de la cual solo se ven algunas ultimas chispas.
La educación está golpeada, abandonada y desarmada…
La educación está además violada, ultrajada y manoseada hasta el cansancio.
La educación, estoy convencido, está mal-pensada, mal-interpretada, mal-utilizada. La educación no se siente, no se acompaña, no se respira, no se sueña, la educación no se vive, y parece que tampoco se la extraña…a la educación nos enseñaron a sufrirla, a transpirarla, a querer borrarla como uno borra una palabra mal escrita con la goma del lápiz.  
A la educación la dejamos a un costado, la apartamos, la negamos, no la recordamos ni como a un difunto. A la educación no se la construye, se la arma y desarma según la ocasión y eso es un atentado al conocimiento, es un desperdicio de la posibilidad de construir un mejor mundo.
La educación está dibujada, guionada, “hablada”, pero no está comprendida, no está respetada.
La educación está institucionalizada, enjaulada, acotada…la educación está limitada a unas paredes, unos bancos y el humor del docente.
La educación es un número en una estadística, es una mala interpretación de la realidad. La educación es un objeto que tiene dueños, cuando debería ser una fuerza compartida, obsequiada a cada persona. La educación es un avioncito de papel y no un pájaro en el cielo. La educación está inanimada intencionalmente, está resumida a un deseo político o el capricho de un directivo…
La educación está enmascarada, pero por suerte la educación aún no está acabada.